“El gremio ideal para encolumnarnos es SAFYB”
por ÁLVARO MARTÍNEZ - Farmacéutico Delegación Salta y Tucumán
Siempre fui coherente con mis ideales de política farmacéutica, me parece inaceptable la desvalorización de la profesión en los últimos 20 o 25 años, la cual no es por culpa de los farmacéuticos, ya que a lo largo de años pude conocer a una gran cantidad de colegas de distintas provincias y de variados ámbitos laborales y puedo asegurar que su nivel de preparación es muy bueno y siempre va en aumento, ya que la mayoría se preocupa y hace grandes esfuerzos para realizar capacitaciones.
La caída en la rentabilidad del medicamento tiene mucho que ver con esta disminución de la valoración de la profesión, ya que debido a esto "la farmacia" se vio obligada a incorporar productos que antes no se encontraban en la botica para tratar de compensar la baja rentabilidad del medicamento. Hay farmacias a las que cuesta reconocerlas como tales y no es por elección del farmacéutico, sino que en la mayoría de los casos, se podría decir que es hasta un acto de supervivencia.
Por supuesto que esta situación favoreció y fue aprovechada por algunos, como por ejemplo las cadenas de farmacias, que aumentaron en número a medida que iban cerrando farmacias independientes y se desvalorizaba la profesión. El auge de las cadenas de farmacias provinciales, nacionales y multinacionales, trajo aparejado un aumento de farmacéuticos empleados.
Si las instituciones de protección natural de la profesión tuvieron poco éxito en la lucha por la rentabilidad del medicamento, menos lo tuvieron, con la defensa del colega empleado, circunscribiendo su acción a fijar honorarios mínimos y al asesoramiento de sus colegiados empleados, los que tienen que negociar sus contratos, generalmente en soledad e inferioridad de condiciones con el empresario, debiendo en la mayoría de los casos trabajar en condiciones inaceptables para un profesional universitario para acceder o mantener la fuente laboral y ni hablar de colegas de otros ámbitos laborales como hospitales o industria en donde son regulados por sindicatos que nada tienen que ver con nuestra profesión.
Quedó demostrado en los últimos años que colegios y cofa no pudieron ejercer una defensa integral del colega empleado, a pesar de algunos intentos, como por ejemplo comisiones de farmacéuticos empleados en colegios y cofa, de las cuales participé activamente, además de defenderlas. En ese momento mi pensamiento era idealista, creía que la defensa del colega, ya sea propietario de farmacia o empleado de farmacia, droguería, hospital, etc., se debía realizar desde las instituciones de resguardo natural de la profesión, pero desgraciadamente los colegios se crearon para la regulación y amparo de las profesiones y los profesionales independientes, por lo cual se hace muy difícil la defensa de este profesional que ya no es independiente.
Por todo esto resulta evidente que es necesaria una institución que sea manejada por farmacéuticos empleados y que pueda ejercer su defensa integral, creo que una institución gremial es la única que puede dar batalla en todos los frentes en los que el farmacéutico está desprotegido y en desventaja frente al empleador, ya sea un empresario o un organismo del estado. La acción gremial va, desde lograr que los colegas ejerzan en relación de dependencia (terminar de una vez con los contratos basura y las sociedades ficticias, algo contra lo cual los colegios vienen luchando desde hace años sin resultados), pasando por aumentar sustancialmente la remuneración básica y de bloqueo de título en todos los ámbitos de ejercicio profesional, hasta el reconocimiento como empleados jerárquicos para la realización de tareas acordes a esa jerarquía y los trabajos extras que se requieran de él, sean abonados diferenciados del sueldo.
Esta experiencia de años luchando casi en soledad, me trajo muchos problemas, incluido la pérdida laboral por defender ideales, lo cual realicé en forma personal, pero si hubiera tenido una institución gremial que lleve a cabo esa gestión y no tener que realizarla en forma personal, otros hubieran sido los resultados.
Espero que esta experiencia de años lleve a que los colegas empleados nos terminemos de dar cuenta, quien puede ejercer nuestra defensa y no tengamos miedo de darle ese poder. Lo digo con la convicción de la experiencia, que los colegas empleados nos debemos sindicalizar, tal vez esta sea la forma de lograr la unión, algo tan difícil en nuestra profesión y el gremio ideal para encolumnarnos es SAFyB, los únicos que podemos darle el poder para defendernos, somos nosotros, los farmacéuticos empleados, ya que como todos sabemos el poder de las instituciones gremiales aumenta con la cantidad de afiliados.
Hemos llegado a un momento en el cual debemos dejar de esperar la defensa del colega empleado de instituciones que son muy buenas y tienen su razón de ser, que nadie la discute pero no pueden protegernos de forma integral, por lo cual debemos alinearnos en un gremio de farmacéuticos que podrá ejercer la defensa efectiva del farmacéutico.